@Iniciativa es ya una jovenzuela, y peleona. #25AnysICV

Yo es que tengo muchas cosas que hacer, cada día con el café me apunto una lista ordenada y limpia de tareas y voy tachando cuando las hago: a media mañana me perdono la vida y me salto alguna, y ya a la hora de ir a recoger a mi enana al colegio voy mascullando que “después de cenar cuando esté dormida, las termino”.

Así día tras día. Hoy tengo siete escritas y tres atrasadas. Pero, ¿saben qué pasa? que cuando me ataca una idea sobre la que quiero escribir y me persigue no hay manera. Vacío el lavavajillas y ahí está, en la cesta de los cubiertos; me meto en la ducha y en lo que peleo con la temperatura del agua voy pensando en cómo empezar; me siento al ordenador y de reojo abro la pestaña de este blog… y nada, que si no lo saco no me deja seguir.

Así que aquí estamos, mirando el reloj y sufriendo por lo inevitable.

Hoy ICV cumple 25 años. Esto es, desde que se constituyeron en 1987 -cuando Rick Astley cantaba “Never gonna give you up, never gonna let you down”- y…

(¡coño! en 1987 fue cuando yo fui a vivir a Barcelona… sí es que lo sabía que algo hay…)

…vamos, que ya ha llovido bastante. Allí arriba claro, porque en Madrid estamos ya por salir desnudos a la Castellana y bailar under the moon para que caigan cuatro gotas. Lo que pretendo decir es que hace 25 años las distintas familias políticas entraban en la adolescencia de la democracia, les andaba cambiando la voz y hubo unos cuantos del PSUC que decidieron avanzar un poco más.

No voy a hacer yo aquí un histórico del partido porque ya tienen ustedes lugares mucho mejores para informarse y además, no la conozco toda. Voy rescatando pinceladas en mis ratos libres, e intento que no se me olviden para la próxima en que vuelva a buscar.

Que se estarán preguntando porqué les dedico tanto tiempo, porqué les apoyo y les sigo… porqué soy una pesada tantas veces. Yo ya les pido perdón por adelantado, y lo digo muy en serio.

Llevo ya un par de años coqueteando peligrosamente con el apartidismo, con el convencimiento de que todas las siglas están infectadas de un institucionalismo que no reconocen y que, como decía mi último enamoramiento platónico-telemático Dave Meslin, provoca que los ciudadanos trasmutemos en una masa cínica que se desliza por las calles conteniendo unas ganas de vomitar que ya por pereza, ni dejamos salir.

Y me lo creo. Y a Iniciativa también le ocurre. Si esperaban leer aquí una loa al ecosocialismo catalán, ya les digo yo que se pasen por su web iniciativa.cat y allí se queden. Cuando un grupo político empieza a tener representatividad es tentado por el “generalismo”: ahora hablamos para todos, hemos de hacer que el mensaje se entienda, cuidado con los radicalismos, abrámonos al diálogo, no seamos los raritos inadaptados… Esta idea tan aritmética y razonable termina siendo un cáncer en la práctica que, (1) ataca el adn del ideario político y (2) hace que algunas de las bases lean o vean en su casa declaraciones, actitudes y posicionamientos del que creían su partido que les abren las carnes.  ¿Quina merda és aquesta? Se dice que se ha oído por allí, yo de eso no tengo datos.

Esto pasa, y la única manera de solucionarlo es como todo vaya, reconocer que está ocurriendo y querer solucionarlo.

Mi relación con Iniciativa no es muy larga, no crean. Más o menos dos años, y fue temendamente casual: tanto que a veces me asusta pensar que si un día determinado en Mayo de 2010 yo no hubiera estado en mi despacho de Telecinco mirando un pleno del congreso, no estaría hoy aquí contándoles esto.

Claro que, ese momento si fue un tanto causal: ¿qué hacía una ejecutiva de televisión basura -sí queridos, tal cual- siguiendo a plena luz del día una comparecencia parlamentaria en la que empezaban los recortes? Digo yo que algo estaría pasando en mi cabeza para estar atenta.

Bien, pues encontré una voz que subió al estrado y soltó una por una las frases que a mí se me habían atascado en la garganta. Y lo que es más: no se sacó del bolsilllo de la chaqueta de pana la lucha de clases o la verdad única de la izquierda. Habló desde la indignación por el zarpazo a unos principios de justicia sociales a los que representaba, tan abruptamente que hacía que a veces trastabillara con la traducción del catalán al castellano.

Ese día de mayo de 2010 a muchos en la izquierda se nos cayeron los mitos. Abrimos la puerta de la habitación y lo que vimos aún nos ensucia la retina: nos traicionaron y casi lo que es peor, dos años después aún no lo admiten.

En Iniciativa tuvieron que reaccionar pronto y no fue fácil, ni mucho menos perfecto: estaban compartiendo gobierno en Catalunya con el PSC, esos que ahora les decían el sí pero no, no es cariño lo que parece, déjame que te explique… Y tras un año anterior, el 2009, que había sido horribilis ideológicamente hablando para los rojiverdes: la Conselleria de Interior del Parlament fue un regalo envenenado, aceptado quizá por dar salida a esa pizca de brabuconería de quien consigue llegar al gobierno siendo minoritario, del David que vence a Goliat y que quiere que todo el mundo se entere.

Como decía antes, como todo en la vida lo difícil no es darse cuenta del problema, esto hasta tiene cierto toque outsider que es erótico en política -que se lo digan a Rosa Díez que lo usa hasta el paroxismo y roza el ridículo-. No, lo realmente complicado es entender que tienes un trabajo duro por delante para solucionarlo, y dar el primer paso. El poder es la segunda droga más chunga. La primera es esto de los amores.

Si ustedes me conocen un poco, comprenderán que allá que me fuí a por ellos. Mis tiempos coincidían, yo también había visto a mi pareja de mis últimos quince años trajinándose a mi mayor enemigo. En mi caso en el mundo del periodismo y la tele, y con el agravante de que yo era parte del trío. Y lo sabía, vaya si lo sabía. Pero como en todas las relaciones, hay uno que siempre quiere cambiar al otro y lo que es más triste, cree que será capaz.

Luego ya una nebulosa de recuerdos me enseña flashes: recuerdo estar pinchando una ensalada con rabia y casi gritando a uno de ellos diciéndole: “¡pero es que sois nuestros, os hemos puesto ahí, tenéis que estar más al pie de calle, que no valen esos discursos, que esto es una mierda, que no se os cree!” y un “que sí, que sí…” deseando que bajara la voz, pienso. Algún día les hablaré de la timidesa i discreció catalanes que, ahora que no me oyen ellos, les confieso que me saca de quicio a veces. Ellos creen que es elegancia, pero no. A mí en esto los gafapasta-sandía no me la dan…

Yo es que soy muy vehemente cuando me pongo -y elegante en esto y en todo, que sí se puede… ¡aficionados!-. Y siempre repito dos veces las ideas por si no han quedado claras. Llámenme redundante, aunque esté metiendo la pata hasta el higadillo.

Esto fue como a finales del 2010 y mi víctima era el pobre Joan. Estuve en Barcelona en el fin de semana de las elecciones autonómicas con ellos, y me gustó mucho lo que ví. No todo, pero sí mucho.

Yo iba apuntando. Y escuchando. ¿Y saben qué encontré así como escondido, en  una frase con una cerveza con Laia, David, Oriol, Miguel Ángel, Janet, Dolors… en un sms, en otra ensalada quizás menos violenta? ¡Autocrítica! y no una, varias veces. Ah, y saben ustedes que ese es mi talón de Aquiles…

¡Autocrítica en política… de izquierdas! No daba crédito volviendo en el avión a Madrid. Que si lo has soñado, que si no, que si a ver si estos son de los buenos, que si…

Luego vino el 15M y todo saltó por los aires en la relación ciudadano-partidos.Y fue el tiro de gracia a la antigua política. En la derecha ni se inmutaron, no se pone en duda quienes son, a quiénes ceden su representatividad y la confianza vitalicia en lo que digan quienes dicen algo.

Yo sinceramente, les envidio. Esto es como tener fé en el más allá. Te da cierto consuelo. Sí, a veces sueño con que soy de derechas, y vivo plácidamente dudando entre hacerme la depilaciión laser o comprarme esos pendientitos tan trendy con la extra de junio. Porque tenemos que querernos a nosostros mismos y, tenemos la obligación de ser felices, ¿no?

Yo aquí no miento, qué quieren. La tentación está ahí. Luego me despierto, me tomo una pastillita de raciocinio y vuelvo a la realidad. Pero no me dejen sola que un día caigo y los peores somos los rebotados, aviso.

El 15M no venía solo, ha sido la reacción de la sociedad al ataque furibundo del neoliberlalismo económico más descarnado, ese que hizo que Friedman acabara con el sueño chileno y que trajo a Europa la forma más  dura de entender el poder del estado con la Thatcher. Y está volviendo, y esto es la puta guerra, Merche (esto me lo escrbió uno de ellos desde Barcelona anoche mismo). Los indignados dijeron a la izquierda conocida que tampoco ellos tenían la solución, que se habían dejado llevar por el brillo de quien firma y quienes se llaman a sí mismos molt honorables y demás. Y tenían (tienen) toda la razón.

Iniciativa quedó muy tocada. Ellos no lo reconocerán pero yo sí lo digo aquí y en la Barceloneta, si hace falta. Que a kamikace no me gana nadie.

Yo entiendo que una formación que viene de la izquierda clandestina (vamos, que no había otra de aquélla) que han evolucionado a finales de los 80 hacia el ecologismo con el riesgo que esto conllevó, que casi mueren a finales de los 90 por un ni contigo ni sin tí con IU, que han conseguido que el concepto de izquierda verde (vamos, la única posible de esta, ya) cale y ya las parodias del tofu y el hippismo estén superadas… puedo comprender perfectamente que en mayo, y más en junio con lo que ocurrió en el Parlament, se quedaran pivotando en la nada, como esos muñecos que salen disparados de una caja de sorpresas pegados a un muelle sin saber mucho para dónde van.

Y las elecciones llegaron, las autonómicas en Catalunya y las generales en España. Las calles se vaciaron de gente que deseaba otro mundo (pero claro, que si no lo decimos cuando hay que elegir papeleta pues no pasa, ¿verdad?) y las urnas se llenaron de miedo. Yo me lo explico así, porque Rousseau me posee a veces y sigo pensando que todo el mundo es bueno de nacimiento.

Iniciativa “salvó los muebles” al principio y creció un poquito en noviembre. Ahora tienen dos diputados en el hemiciclo español, o estatal, o… ay ya, déjenme, qué pesadez de terminología territorial e identitaria: la misma Laia y Coscu, en un grupo de once en el que hay más machetes que otra cosa en los bolsillos, y desde luego no hay tiempo para el aburrimiento interno. Ya no digo externo con esa mayoría absoluta de la derecha tan abrumadora. Pero ahí están.

Y yo sigo apuntando, y escuchando. Oficialmente dicen: “Cal una nova cultura d’organització que ens permeti fer política amb una societat que necessita recuperar el sentit de la política.” Que no está mal pero sigue sonando a demasiado formal para mi gusto y con poco desarrollo inmediato -soy muy dura, lo sé-. Ah, pero yo tengo luego la suerte de poder escucharles en privado.  Tenemos que ser más instrumento que partido, Si decimos que hemos de ser más participativos, hemos de serlo, no podemos no hacerlo… Ellos creen que no pongo atención, pero yo tengo mucha memoria para lo que me interesa. Les reconozco ese rictus de inconformismo que les atormenta y les hace íntegros. Y peleones.

Y esa integridad que llevan a cuestas desde hace 25 años ya y que no han perdido -con todo lo que se pierde en estas cosas, a nada que de descuides un segundo- es la que me hace quererles.

Desde Madrid y en castellano, y tan pancha, que yo con las líneas de los mapas me hago trenzas mientras sonrío (elegantemente, ya saben).

Otro día les cuento mis peleas para que salten ese Rubicón suyo que es el Ebro, que no hay manera… de momento. Si es que son más tontitos, a veces.

Pero yo cuando me pongo…

…pues nada, cuando me pongo me desespero sola. Lo bueno es que hay muchos más que se han puesto a esto de plantar cara a tecnócratas indolentes que además la sociedad adora -lean la entrevista a Bill Gates de ayer- y a políticos con alma de malos empresarios. Que de esta ganamos.

Igual lo ven nuestros hijos, esos que apalean ahora que empiezan a reclamar sus derechos. Pero ganamos.

¡Per molts anys, ICV!

Ná, que ya he echado la mañana… buf.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comments

Brillant! Aplaudiments! Plas, plas! Muy bueno Merche, me ha encantado leerlo, mira que esto mismo me lo has explicado “cienes y cienes” de veces soportando mientras lo hacías mi despectiva mirada de “partidos=al final=todos iguales” y no lo había visto como lo veo ahora después de leerte. Ahora entiendo bien que es lo que sientes y sin duda la tormentosa dualidad en la que te hallas. No se yo si los de ICV valoran en su justa medida una mirada tan clarificadora como la tuya, desde dentro y desde fuera, algo así como el espíritu que se levanta un par de metros sobre su cuerpo y flota mirándolo mientras si decide si ha llegado la hora de volar al cielo o volver a vivir (con dolor, mucho, claro). Creo que todo esto ha sido posible por cómo escribes. Qué pluma, chica. Leyéndote uno sabe que eres tú, inconfundible, estilo y genio propio a raudales, me encanta. Pa que veas, hoy ni un solo “pero”.

Y reitero, no se si en ICV valoran todo esto que aquí has puesto, pero desde mi punto de vista este post debería ser la ponencia marco de su próximo congreso.

Au. B7s

posted by Pau on 02.23.12 at 10:11 PM

Gracias, Pau! Entre tú y el Don, tengo dos fans. Veo que ya entiendes mi tormento. Yo es que me fijo mucho, mucho en las personas que hay detrás de las cosas. Tanto que a menudo me caigo dentro de la tinaja y ya me ves, sufro. En cualquier caso, soy tremendamente crítica con quienes quiero y si digo que creo en la política de ICV es porque estoy viendo también sus remiendos, y como los recosen. Hoy uno de ellos me ha dicho que se sorprende de que me sorprenda su capacidad de autocrítica. No son todos, y no en todos los aspectos pero sí he visto a algunos plantar cara a algunos aspectos del adn de ICV y decir que hay que removerlos, y chico, ahí me han ganado. Con todas sus faltas que las hay.
Y nada de esto es eterno. El con pan y cebolla ya no se lleva. Si veo que viran hacia algo en lo que no creo, me iré. Por estas. Y además, lo contaré. Lo de que lo lean en el congreso… no me imagino mañana a Joan en el discurso de la celebración del aniversario leyendo algo así, no aún. Pero andan cerca. ;)

posted by Merche on 02.23.12 at 10:29 PM

No llevo 25, pero sí más de diez años militando en Iniciativa, y creo que es un de los artículos sobre mi partido que más me han interesado. Y seguro que con el que más me he reído. Muchas gracias.

posted by Andrés on 02.25.12 at 12:03 AM

[...] y no ser demasiado facilona). Primero del PSUC y cuando ICV se formó en el 87 -me lo sé porque escribí hace poco sobre el anniversari de mis sandíos favoritos-, pues ya con estas siglas. Debe ser la bomba como [...]

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